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domingo 10 de mayo de 2009

LA IGNORANCIA DE LOS CHINOS

Las relaciones internacionales, salvo contadas excepciones, han tendido siempre a mantener determinado status quo. En la actualidad, la irracionalidad convive de la mano con las políticas que pretenden ser lógicas y calculadas. Desde esta perspectiva, la actuación del gobierno chino respecto de los mexicanos que, una vez en su territorio, fueron catalogados como "potenciales portadores" del virus A H1N1 debería ser considerada como catastrófica para cualquier relación bilateral en la que la base debe ser la reciprocidad y el buen entendimiento. 

Se comprende perfectamente que cada Estado tiene la absoluta libertad (sustentada evidentemente en su soberanía) para poder tomar las acciones necesarias cuando considera que su seguridad puede verse vulnerada. Pero vayamos uniendo las piezas del rompecabezas. 

1. La patológica actitud del gobierno chino en contra de los mexicanos arraigados (casi diría ilegalmente en su territorio) contravenía cualquier disposición establecida por un organismo especializado de la Organización de Naciones Unidas, por supuesto me refiero a la Organización Mundial de la Salud. 

2. El gobierno Chino, autoritario, mostró su ignorancia y la falta de respeto total a la dignidad de los extranjeros. Ya no digamos a sus propios habitantes. 

3. La cancillería mexicana y el gobierno federal en general, reaccionaron adecuadamente, enviando incluso un avión para sacar de inmediato a los mexicanos varados en hoteles en diferentes ciudades chingas, Shangai, Beijing y Hong Kong. Aunque las declaraciones pudieron elevar el nivel por momentos, la relación es demasiado importante para nosotros como para tensar demasiado la cuerda. De nueva cuenta, el status quo importa y mucho. 

Nunca he sido racista. Es más, me considero bastante más tolerante que el promedio de los mexicanos respecto de mis actitudes hacia los extranjeros. He tenido oportunidad de viajar y conocer otros estilos de vida y diversos enfoques culturales, sin embargo; nunca he tenido acercamientos con Asia, y por supuesto, no con la China milenaria. 

Por estos días, francamente ni ganas me dan. Los chinos no tienen la culpa. La culpa, al más puro estilo socrático, es de la ignorancia en que viven sumergidos. 

lunes 9 de marzo de 2009

"El Presidente de México no está solo", por Alejandro Martí


Desde que llegó a nuestro país, el Presidente francés Nicolás Sarkozy no ha tenido otra cosa que elogios para México. En una entrevista conferida este fin de semana fue enfático al señalar que México NO es un "Estado Fallido". Expresó profusos cumplidos, alabanzas y reconocimientos al Presidente Felipe Calderón por su valentía en su lucha contra los poderosos cárteles del narcotráfico. Ambos mandatarios habrán de encontrarse este lunes. Sarkozy ha anticipado que quiere redimensionar la importancia de la relación bilateral entre México y Francia. Agrega que su gobierno está resuelto a convertir a México en un aliado y un socio comercial estratégico para afrontar la crisis global que tanto aflige a todos los países del planeta.


Sin embargo, se sabe que Sarkozy recurrirá a todo su arsenal diplomático, su sofisticación y poder de persuasión para tratar de convencer al presidente Felipe Calderón para que autorice la extradición de la francesa Florence Cassez, para que la joven sentenciada por la justicia mexicana a 60 años de prisión por el delito de secuestro, pueda ir a su país de origen a purgar lo que le resta de su pena. El Jefe de Estado francés aludirá a un acuerdo bilateral ratificado por el Senado Mexicano, invocará la necesidad del mutuo entendimiento y, seguramente, ofrecerá algo suficientemente atractivo para presionar al gobierno mexicano.


Y es ahí donde todos los mexicanos tenemos que unirnos para, con una sola voz, hacer llegar de manera clara nuestro mensaje firme e inequívoco: ¡No a la impunidad, la justicia no se negocia y ni un paso atrás a la hora de castigar a los que tanto daño hacen a nuestra sociedad con los asaltos, la trata de personas, el narcotráfico y el secuestro! Que Florence Cassez sea oriunda de una provincia del norte francés es irrelevante. Cometió un gravísimo error al ser parte de la banda de secuestradores Los Zodíacos, aunque lo niegue y proclame su inocencia. Durante el proceso penal en su contra, por lo menos cuatro personas que sufrieron sus maltratos la identificaron plenamente. Evocaron, incluso, el costado sádico de la joven francesa que, en su otra vida “más normal”, se desempeñaba como Ejecutiva de Relaciones Públicas de un Grupo Hotelero. Ahí era donde ella recababa información, se enteraba de aspectos reservados de clientes VIP y alimentaba su base de datos para, después, comunicárselo a su novio -líder de la banda- para luego juntos dar los zarpazos a sus víctimas.


Seguramente está enterado el Presidente Nicolás Sarkozy que hay "víctimas" de la secuestradora que no quieren que Florence abandone territorio mexicano y también seguramente sabe que Florence es, a todas luces, culpable, aunque ella no lo quiera admitir. No se trata de un "linchamiento colectivo", aquí de lo que se trata es de cumplir y hacer cumplir la ley a toda costa sin intervención de influencias del más alto nivel, ni mucho menos se trata de liberarla por motivos políticos, electorales o económicos.


México es un país que necesita desesperadamente reestablecer la credibilidad en sus instituciones, en la fuerza de la ley, en la efectividad de las penas, en la aplicación del castigo a los que quebranten las normas, sin distingo de raza u origen. El presidente Nicolás Sarkozy fue uno de los grandes ganadores de la liberación de la ciudadana colombiana-francesa, Ingrid Betancourt, que estuvo cautiva por las guerrillas de las FARC durante seis años y medio. Pero su liberación no fue porque la mediación de Sarkozy o del presidente venezolano Hugo Chávez hubieran tenido éxito. La ex-candidata a la Presidencia recuperó la libertad cuando la "Operación Jaque" orquestada por el ejército colombiano culminó con éxito. Recordemos que, en esos días, el presidente Sarkozy hablaba sin tapujos condenando el grave crimen del secuestro.
Ahora, pareciera que durante su visita a México, el presidente francés anduviera buscando un golpe diplomático pero sobre todo político que aumentara las calificaciones de su popularidad en Francia, llevándose consigo a Florence Cassez de regreso a Francia, como se los ofreció a los padres de la condenada en un encuentro que sostuvo antes de partir para México.
No será fácil para el Presidente Calderón tener que decirle que no y, con buena cara, declinar la petición de su homólogo francés. Pero el Presidente debe saber, de manera clara e inequívoca, que NO está solo. Que los millones de mexicanos que luchamos por vivir en un México seguro, que creemos en el Imperio de la Ley, avalamos su firmeza y estamos con él, si se trata de rechazar la petición de Sarkozy.


México es un país en guerra y no podemos ceder ni un milímetro al enemigo. Un traficante es un enemigo, un ladrón es un enemigo, una secuestradora es una enemiga, venga de donde venga. Nuestra lucha es contra la inseguridad y la corrupción. El Presidente Calderón podrá dormir tranquilo y en paz con su conciencia después de decirle-escoja el estilo que tenga a bien- NO al Presidente de Francia, cueste lo que cueste, la ley y la justicia son primero. En México no somos mercaderes de principios y el Presidente Calderón debe hacer entender esa verdad de manera contundente. Solamente así, podremos seguir confiando en la palabra de nuestros gobernantes. Solamente así, tendremos un asomo de certeza de que estamos recorriendo el sendero duro y sacrificado de re-fundación de la ética nacional.


El presidente Nicolás Sarkozy, por su parte, haría bien en recordar y leer algunas hojas de "Los Ensayos" de Montaigne, quien solía escribir sobre "el esplendor que debe haber en toda acción que nazca de la verdadera justicia".


(Alejandro Martí es fundador del Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana -SOS-).

sábado 28 de febrero de 2009

SE FUE... (Un poema de mi abuelo)

SE FUE…

Por Alfonso Lechuga Gutiérrez

____________________

 

Se fue…

Con ella, mi vida,

mi fe y mi alegría

se fueron también.

 

Ya nada me queda

si no es la esperanza

de volverla a ver.

 

Si aquí no la encuentro,

sentado en la senda

-mas allá del Tiempo-

habré de esperarla…

tendrá que pasar.

 

Primero que ella,

delante la puerta

que lleva al Supremo

sé que he de llegar…

¿Ella?...

 

No puede tardar,

mi amigo, el Gran Viejo,

que porta guadaña

me habrá de ayudar.

 

Y entonces seremos

amado y amada

los dos otra vez;

más ya sin secretos;

sin carne y sin huesos

que impliquen dolor…

 

Tan sólo seremos

dos almas hermanas

unidas por Dios.

 

Se fue,

más no hacia la Nada.

¡Mas allá del Tiempo

la he de encontrar!

____________________

03 de abril, 1938

lunes 26 de enero de 2009

CRITÓN, DE PLATÓN (Una reseña crítica)




BREVE INTRODUCCIÓN

Escribir sobre Platón[1] no es labor sencilla. Mucho menos lo será sobre una de sus obras más conocidas aunque de sus escritos de la primera época sea el menos extenso: Critón. Para Cornford[2], esta obra de Platón es uno más de los escritos platónicos que forma parte de los diálogos tempranos y que tienen un criterio estilométrico[3], entre otras obras tales como Apología, constituida por un discurso en defensa de Sócrates; Eutifrón, definición de lo piadoso y relaciones entre la piedad y la justicia; Laques, sobre la valentía; Lisis, sobre la amistad; Carmides, sobre la templanza; y Gorgias, que constituye la tesis de Calicles sobre la distinción entre lo justo legal y lo justo natural. Teorías sobre el respectivo valor de la vida ordenada y la de libertinaje; entre otros diálogos.

Para el autor, Critón define claramente el deber de obediencia a las leyes de la polis y a las sentencias de sus jueces. Apreciación que sin duda se comparte ampliamente pues siguiendo el mismo método estilométricto, la belleza del diálogo y la intención de Sócrates ante Critón es reafirmar en todo momento el absoluto respecto que debe tenerse por las leyes.

Pero sobretodo resulta relevante estudiar y analizar este diálogo en particular por los tiempos que se viven en México. Pareciera ser que el contexto político y social de nuestra patria se presta como “anillo al dedo” para los diálogos de Platón ahora más que nunca. No pasa inadvertido para quien esto escribe que se trata sin embargo, de la visión de un ser humano que murió hace más de 2,000 años al contexto histórico actual de una sociedad política altamente compleja y con mayores dimensiones que lo que cualquier individuo de la época de Platón pudiera haber imaginado.

Estos planteamientos adquieren una visión superior a la normal, por las mismas razones que los pensamientos y obras de los grandes hombres trascienden hacia el futuro sin límite alguno: así como las palabras de Cristo reflejadas en los Evangelios tienen perfecta aplicación en nuestros días, de la misma manera las enseñanzas de Sócrates a través de la voz que le otorga Platón tiene relevancia en los acontecimientos de nuestra era. Así que más de 2,000 años hacia el futuro, realicemos, una vez más, un análisis discreto y modesto (modestísimo) de este breve diálogo entre Sócrates y Critón.

EL INICIO DEL DIÁLOGO

El diálogo da inicio en la celda de Sócrates cuando éste acaba de levantarse al alba. Curiosamente, Critón se encuentra ahí desde mucho tiempo antes pero no ha querido despertar a Sócrates, argumentando que de haberse tratado de él, hubiera deseado que no se le despertara en seguida. Sócrates se sorprende también de la presencia de Critón pues evidentemente en la prisión donde se encuentra cautivo existe seguridad, a lo que Critón argumenta que el guardián se ha convertido en su amigo “de tanto venir aquí”, aunque claro, no ha estado exento de darle alguna gratificación.

Fundamentalmente Critón ha visitado a Sócrates en la prisión para pedirle de nueva cuenta que escape a su destino. Tan sólo espera el retorno del buque de Delos[4] para que su muerte se haga realidad y la historia cobre su factura. A partir de ahí se desenvuelve toda la médula del diálogo, a través del cual Sócrates desmonta una a una las argumentaciones de Critón y reafirma sus convicciones, la congruencia que finalmente lo llevará a la muerte.

LA OPINIÓN DE CRITÓN RESPECTO DE LAS MAYORÍAS

Al inicio de la discusión argumentativa, Critón le menciona a Sócrates que huya, que varios amigos atenienses y extranjeros están dispuestos a ayudarle, y que de ser necesario gastarán hasta el último centavo de sus fortunas para contribuir al éxito de la empresa de fuga. Sócrates escucha atento la petición de Critón y su súplica, aunque cuando comienza Critón a hablar sobre el error en que incurren las mayorías al juzgarlo culpable, Sócrates comienza a hacer lo que mejor sabe hacer: a filosofar. Observemos tan sólo la siguiente observación de Critón y la respuesta del filósofo prisionero:

CRITÓN.- Pero ves, Sócrates, que es necesario también tener en cuenta la opinión de la mayoría. Esto mismo que ahora está sucediendo deja ver, claramente, que la mayoría es capaz de producir no los males más pequeños, sino precisamente los mayores, si alguien ha incurrido en su odio.

SÓCRATES.- ¡Ojalá Critón, que los más fueran capaces de hacer los males mayores para que fueran también capaces de hacer los mayores bienes! Eso sería bueno. La realidad es que no son capaces ni de lo uno ni de lo otro; pues, no siendo tampoco capaces de hacer a alguien sensato ni insensato, hacen lo que la casualidad les ofrece”.

La verdadera sabiduría en las palabras de Sócrates se encuentra tal vez en lo que no dice. Eduardo García Máynez dixit, “Sócrates recuerda, ante todo, que en vez de seguir las opiniones, que pueden ser verdaderas o falsas, se rige por principios cuya verdad ha establecido de antemano. Las creencias, propias o ajenas, no deben ser aceptadas sin crítica”.

CRITÓN INSISTE: SÓCRATES DEBE HUIR

Cuando Critón encuentra sus argumentos poco sólidos frente a las respuestas de Sócrates, entonces decide realizar una “contraofensiva argumentativa” que por su pobreza le resulta insultante y penosa al preso, Critón culmina su súplica con las siguientes palabras:

CRITÓN.- (…) No hay más que una decisión; en efecto, la próxima noche tiene que estar todo realizado. Si esperamos más, ya no es posible ni realizable. En todo caso, déjate persuadir y no obres de otro modo”

A lo que Sócrates responde:

SÓCRATES.- Querido Critón, tu buena voluntad sería muy de estimar, si le acompañara algo de rectitud; si no, cuanto más intensa, tanto más penosa”.

¡A cuántos podría aplicarles esta frase de Sócrates en nuestros días!, ¡Qué atinado resulta menospreciar a quién argumentando un acto justo propone romper las leyes y quebrantar la solidez de las instituciones!. El respeto de Sócrates por las instituciones y las leyes de la polis, aun cuando estas han actuado en contra suya condenándolo al peor de los castigos es admirable aunque incomprensible para su amigo Critón. Ya Sócrates se encargará de convencerlo respecto a que es esta la mejor opción antes que huir de prisión violando con ello las leyes de Atenas, su ciudad a la que tanto ha amado desde que nació y desde que ésta lo acogió a él y a sus hijos.

El amor que profesa Sócrates a las leyes, y sobretodo el respeto que les confiere, es ejemplo de todas las épocas para los ciudadanos de todas las latitudes, aunque si bien es cierto en el diálogo Platón lleva al extremo a su maestro, también lo es que a la injusticia no puede respondérsele con más injusticia.



[1] Se considera que Platón nació en el año 427 y murió en el 347 A.C., a la edad de ochenta años.
[2] F.M. Cornford. Plato’s Theory of Knowledge. Routledge & Kegan Paul Ltd. Londres, 1973. p. 15-17.
[3] Método que consiste en medir la frecuencia con que aparecen ciertas palabras griegas corrientes para determinar un “estilo” de Platón que permita autenticar una obra según la forma en que ha sido escrita.
[4] Todos los años se enviaba una procesión a Delos en recuerdo de la victoria de Teseo sobre el Minotauro, victoria que liberó a Atenas del tributo humano que debía pagar a Minos. Desde que la nave salía hasta su regreso, no se podía ejecutar ninguna sentencia de muerte.


martes 13 de enero de 2009

Estado Mexicano: ¿Hacia un colapso rápido y repentino?

Con plena seguridad, uno de los temas a tratar entre el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa y el Presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama; debió haber sido el relacionado con el problema de narcotráfico y la violencia que se vive en nuestro país y que, muy a pesar de los norteamericanos comienza lenta, pero inexorablemente a penetrar en su territorio.


Seguramente también, el Presiente electo Obama cuenta con información proporcionada por el Departamento de Defensa de su país en relación con la probable necesidad de intervenir militarmente en México como consecuencia de un "colapso rápido y repentino" del Estado mexicano.


Según el diario mexicano, El Universal, México comparte con Paquistán el nada honroso apartado de "Estados débiles y fallidos" en un informe del Comando Conjunto de las Fuerzas de Estados Unidos.


Al respecto, considero esta opción como algo lejano y poco probable; más por lo que México representa en el concierto de naciones que por la ingenuidad de imaginar que nunca ocurrirá en el futuro mediano. Sin embargo, no puedo evitar pensar que en el pasado Estados Unidos siempre ha utilizado como argumento su seguridad interna para amenazar e invadir a otras naciones, incluyendo por supuesto a México.


Es cierto que el narcotráfico se ha convertido en una de las principales amenazas para la seguridad interna de nuestro vecino del norte, como también lo es que no puede negarse la responsabilidad que tienen los norteamericanos al no limitar agresivamente la demanda y continuar vendiendo y traficando armamento hacia nuestro país.


Es por ello conveniente esperar que haya más resultados de la reciente reunión entre Obama y Calderón que de lo que ha ocurrido hasta ahora con la administración del Presidente Bush que considera, a través de su Departamento de Defensa, a México como un Estado débil y fallido.

martes 4 de noviembre de 2008

¿CÓMO NO PENSAR EN BARACK OBAMA ESTE MARTES?

¿Cómo no pensar en Barack Obama en este martes?, ¿Cómo no pensar en todo lo que significa el paradigma de Obama?. Este hombre ha logrado romper con muchos mitos arraigados en la psique norteamericana, y en su sistema de proselitismo electoral, por citar sólo un par de ejemplos: la imposibilidad de que un candidato afroamericano llegara tan lejos en su búsqueda por la Presidencia de los Estados Unidos, y por otra parte; que pudiera rechazar el programa público de financiamiento y romper todos los récords de recaudación para su campaña.


Barack Obama es un candidato único en otro sentido: Ha logrado posicionarse mejor que nadie en la Internet y en los teléfonos celulares. Haciendo uso de novedosos sistemas de publicidad y marketing, envió mensajes vía celular a millones de ciudadanos norteamericanos, a la par de buscar y recaudar fondos a través de espacios publicitarios en la world wide web.


Personaje único, líder natural, potente orador, carismático, hombre de familia, hijo de un inmigrante Kenyano y una mujer blanca, Obama ha demostrado hasta el límite que el sueño americano existe y es posible, su reto será demostrar a los estadounidenses y al mundo que su apuesta ha sido la correcta, que es posible lograr los verdaderos cambios y transformaciones que el mundo necesita, bajo un esquema nuevo en todos los sentidos: financiero, político, económico y social (¿cultural?). Nuestra manera de ver y entender el mundo están cambiando velozmente y cómo en todas las épocas históricas decisivas, esta tendrá que contar con la participación de todos.




Barack es mi candidato. Por supuesto no voto, soy mexicano. Pero al igual que los europeos, la gran mayoría de los latinoamericanos (otro paradigma roto) nos encontramos mucho más identificados con el candidato demócrata, sobre todo los jóvenes hemos visto en él la reencarnación del sueño de Martín Luther King Jr. y de aquél sueño que finalmente será posible observar. Esta visión romántica, sin embargo no es ingenua, sólo me refiero al símbolo, pues el racismo y las expresiones contrarias a la voluntad popular seguramente se harán oír. A poco más de siglo y medio de la lucha por la abolición de la esclavitud, Barack Obama (Hussein también es su apellido) nos demuestra qué es posible... Change we believe in... Será el efecto de los medios, escribo de prisa, como alentado no por la serenidad sino por la ansiedad del día "D", del día que hará historia...
Entusiasmado por vivir esta época, entiendo sin embargo que los republicanos son tradicionalmente más amigos de los hispanos, pero esta vez voy apoyando a un líder en quien he encontrado carisma e inspiración, me recuerda que es posible, me recuerda que no voto en una elección en la que quisiera castigar a George W. Bush, sin duda el peor Presidente en la historia de los Estados Unidos, me recuerda también que con todo el orgullo de mi patria, vaya desde aquí una felicitación adelantada por lo que ha logrado, el senador demócrata Barack Obama... Así que con todo esto, con esta emoción contenida, ¿cómo no pensar en Barack Obama este martes?






sábado 25 de octubre de 2008

LA POLÍTICA EXTERIOR MEXICANA Y LA MIGRACIÓN, Por Alba Joanna Velázquez Vilchis*


Para poder comprender el presente artículo debemos iniciar comprendiendo ¿que es la política exterior?, puede ser definida como una política pública ejercida por los Estados en función de sus intereses nacionales con respecto a las relaciones con los demás países. 

Con esto podemos analizar y señalar que el Estado es el actor principal y básico de las relaciones internacionales, entonces hay una intersección entre las relaciones internacionales y la política pública. La interpretación clásica de las relaciones internacionales coincide con el surgimiento del Estado-Nación, y constituye una forma de superar a las estructuras de la sociedad política, verdaderas comunidades de la fe, basadas en una red de relaciones personales y jerarquizadas.

Eso, y no otra cosa, era el fundamento del derecho natural. “La construcción lógica de la teoría del estado de naturaleza, donde se buscar fortalecer el orden en el interior de las Repúblicas (hoy diríase de los Estados), para mejor oponerlo al desorden que subsiste en las relaciones entre las Repúblicas”[1]

Pero no nada más abracaremos ese concepto existen varios:

Rafael Velásquez Flores, hace una concepción simple de la Política Exterior es: “El conjunto de aquellas posiciones, actitudes, decisiones y acciones que tiene un Estado más allá de sus fronteras nacionales “[2]

De acuerdo con el Diccionario de Política Internacional, de Edmundo Hernández Vela-Salgado, la Política Exterior se define como: “El conjunto de políticas, decisiones y acciones, que integran un cuerpo de doctrina coherente y consistente, basado en principios claros, sólidos e inmutables, forjados a través de su evolución y experiencia histórica; permanentemente enriquecido y mejorado; por el que cada Estado, u otro actor o sujeto de la sociedad internacional, define su conducta y establece metas y cursos de acción en todos los campos y cuestiones que trascienden sus fronteras o que pueden repercutir al interior de las suyas; y que es aplicado sistemáticamente con el objeto de encauzar y aprovechar el entorno internacional para el mejor cumplimiento de los objetivos trazados en aras del bien general de la nación y de su desarrollo durable, así como de la búsqueda del mantenimiento de relaciones armoniosas con el exterior”[3].

 La política exterior no puede existir más que entre entidades soberanas, es decir entre los Estados, que son los únicos detentadores legítimos de la soberanía y del poder de coacción. Por un prolongado período de la historia se juzgó que la frontera entre el orden interno de los Estados y el desorden de las relaciones entre éstos, estaba definida por la posibilidad, en el primer caso, de echar mano o amenazar con el uso de la coacción, circunstancia, se pensaba, de muy difícil, de imposible aplicación en las relaciones entre Estados. Nuestro país se ha convertido en foco de atención para especialistas en relaciones internacionales de las más diversas latitudes del planeta, al mismo tiempo que la propia ciudadanía observa, cuestiona, opina y se involucra en los temas relativos al actuar de México en el contexto global. 

Frente a los cambios que la sociedad internacional está experimentando últimamente, el papel de la política exterior será determinante para la inserción de cada nación en la conformación de las estructuras mundiales por venir y en las consecuencias que se produzcan al interior de todos los países. Para el caso de México, estas apreciaciones resultan muy acertadas, ya que recientemente empezó a dirigir su mirada hacia los asuntos exógenos con mayor atención y, como consecuencia, los aspectos exteriores influyen, en la actualidad, de una forma más determinante en la vida nacional de sus habitantes. Los factores básicos que inciden en la formulación de la política exterior son los condicionantes internos y externos, en vista de que una política externa busca, en el ambiente exógeno, las condiciones necesarias para dar respuesta a las necesidades endógenas. En este sentido, la geografía, el sistema político, el desarrollo económico, las condiciones sociales, la ideología del Estado, la organización respecto a la toma de decisiones y otros elementos internos son fundamentales para el diseño de la política exterior. A su vez, el ambiente internacional, la presión ejercida por otros Estados, el prestigio internacional, el número de organizaciones internacionales, el estado del derecho internacional, la distribución de la riqueza y el poder y el grado de interdependencia entre las naciones son los factores externos que en un momento dado influyen en el proceso de toma de decisiones de política exterior.

Otra de las bases fundamentales de la política exterior es la capacidad de negociación internacional ya que ésta es la que determina en gran medida el logro de los objetivos planteados. Por lo tanto, el éxito de la política exterior descansa en circunstancias coyunturales tanto internas como externas que configuran dicha capacidad. Los elementos internos que delinean la capacidad de negociación internacional son: los poderes militar, económico y tecnológico, la cohesión interna, los recursos naturales y la población, entre otros. Los factores externos que determinan la capacidad negociadora son: la situación internacional, el grado de polarización mundial, los intereses y las presiones de los distintos actores internacionales, el prestigio, la opinión pública mundial, las organizaciones internacionales y el desarrollo del derecho internacional, entre otros.

Los actores de la política exterior encargados del proceso de formulación y ejecución de decisiones son diversos. El gobierno, a través de sus poderes fundamentales: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es el encargado de ejecutar la política exterior. Al diseñarla debe estar abierto a las demandas de la sociedad civil tomando en cuenta los diferentes grupos sociales y organizaciones no gubernamentales que conforman al Estado. Por lo regular, el Ejecutivo tiene la función de tomar las decisiones de política exterior y el Legislativo tiene que sancionarlas. Sin embargo, en el proceso de formulación los actores no gubernamentales pueden ejercer cierta influencia. Tales agentes no estatales son la opinión pública, los partidos políticos, las organizaciones empresariales, los sindicatos, la iglesia, los grupos étnicos y los centros educativos, entre otros. Una política exterior que no toma en cuenta las necesidades de la población y no escucha a la sociedad civil es una política con rasgos antidemocráticos. Hay que reconocer, sin embargo, que actores externos, básicamente empresas trasnacionales, llegan a influir de manera determinante en la política exterior de un país. Diversos especialistas en Relaciones Internacionales y funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores comúnmente han afirmado que la política exterior de México está siempre basada en principios tradicionales que guían su conducta. Por ello, muchos han concluido que la actitud internacional mexicana es fácil de predecir. Es decir, México, bajo esta premisa, persistentemente actuaría de la misma manera ante cualquier evento que se suscite allende sus fronteras. Sin embargo, este supuesto nunca ha sido del todo real. Durante mucho tiempo, la política exterior mexicana ha oscilado entre una posición principista y una más realista.

 

Sin duda alguna, Estados Unidos ocupa un lugar primordial en el proceso de toma de decisiones de la política exterior de México. Inclusive, muchas veces se confunde la política exterior de México con su relación bilateral con Estados Unidos. Por ello, en el proceso de formulación de la política exterior de México Estados Unidos recibe un trato especial. Es decir, el gobierno mexicano siempre asumirá una posición diferente ante Estados Unidos que con otros miembros de la comunidad internacional.

Las razones que explican la preeminencia de Estados Unidos en el proceso de toma de decisiones de la política exterior de México son: 1) el pasado accidentado de la relación bilateral en donde Estados Unidos ha invadido, presionado e intervenido en México; 2) el carácter conflictivo de la relación, especialmente en los temas de migración y narcotráfico; 3) la creciente interdependencia entre ambas economías; 4) el fin de la Guerra Fría, en donde México ha incrementado su posición estratégica en el marco de la política de seguridad estadounidense; 5) el compromiso asumido en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y 6) el número de temas y actores involucrados en la relación bilateral, entre otras.

 

La influencia de Estados Unidos ha provocado que la política exterior mexicana se centre en la relación bilateral con su vecino del norte, dejando a un lado otros temas. A pesar del carácter nacionalista y anti estadounidense de la secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, la política exterior mexicana se dedica principalmente a no herir las susceptibilidades en Washington y así asegurar su colaboración económica. Para aparentar un poco, el aparato diplomático reclama cualquier tipo de intromisión, como en el caso "Casablanca", y asume la defensa de la soberanía nacional.

Y  es aquí donde surge la relación de la Política exterior con la migración, considerando a esta última como el  traslado de población de un lugar de origen o de partida a otro denominado receptor o de llegada. Este tipo de movimientos se ven mucho en países como México. Existen dos tipos de migración; la interna y la externa. La migración interna es aquella en la que las personas se cambian de entidad, pero siempre dentro del mismo país. En la externa, los emigrantes viajan al extranjero. México padece de ambos tipos de migración. Es frecuente que personas de bajos recursos pretendan buscar mejor fortuna en otros sitios donde el sueño parece un poco más cercano a la realidad; ya sea saliendo o no del país.

Desde 1940, México comenzó a ser un país más industrializado. Lo cual hizo que de ser un país en el cual las poblaciones rurales predominaban, cambiará a ser un país donde prevalecerían aquellas poblaciones urbanas. Cuando todo este proceso comenzó, más del 70% de la población vivía localidades pequeñas; menores a los 15 000 habitantes. La ciudad de México poseía solo el 10 % de la población del país y las catorce ciudades seguidas en importancia conservaban la misma cantidad de pobladores.

De repente, en la década de los 40, la ciudad de México creció hasta tener 3 millones de habitantes, aunque Guadalajara y Monterrey no rebasaron el medio millón. Estas tres ciudades demostraron tener un alto crecimiento en su población. El país presento una gran estructura urbana; muchas ciudades coloquiales como lo son Pachuca, Zacatecas, Querétaro y Oaxaca fueron desplazadas por ciudades con mayor infraestructura industrial (y en su mayoría fronterizas) como Mexicali, Tijuana y Nuevo Laredo. En 1950 la población de la ciudad de México ya era equivalente a la de las 19 ciudades que le seguían en tamaño. Aún así, México seguía siendo un país predominantemente rural; siendo el 67% de sus poblaciones menores a los 15 000 de habitantes.

Desde 1955 a 1970, la industria creció más del 8% anual, dejando el crecimiento agricultor muy por debajo. Estas dos décadas marcaron la urbanización definitiva del país ya que la población de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México era de 3.2 millones de habitantes y para 1970 alcanzó los 9 millones. Así mismo, las ciudades de Guadalajara y Monterrey triplicaron su volumen de población, llegando a los 1.5 y 1.2 millones de habitantes correspondientemente. Mientras que en 1950 las localidades con un número mayor a 100 000 habitantes eran tan solo catorce, en 1970 llegaron a ser 40. Por lo que México se había convertido indubitablemente en un país urbano. 

La migración internacional es uno de los grandes fenómenos globales de nuestros días. En el mundo contemporáneo es cada vez mayor la movilidad de personas que cruzan límites internacionales y se desplazan a países incluso distantes. La mayoría de los movimientos poblacionales en todas las regiones geográficas del mundo obedecen a motivaciones vinculadas con la búsqueda de mejores condiciones de vida, a lo cual subyace la operación de diversos y complejos factores estructurales, como son las asimetrías económicas, la creciente interdependencia y las intensas relaciones e intercambios entre los países. 

El funcionamiento de complejas redes sociales y familiares entre los países de origen y destino ha contribuido, a su vez, a propiciar que los migrantes respondan con cierta rapidez a informaciones y oportunidades que se originan en países vecinos o distantes, conformando mercados laborales de facto que trascienden las fronteras nacionales. 

En la migración también inciden otros factores de difícil predicción (como son los conflictos armados o situaciones de violencia generalizada) que dan lugar a movimientos de población en condiciones forzosas o involuntarias. Los avances científicos y tecnológicos han transformado los procesos productivos y los medios de comunicación y transporte, propiciando una mayor interdependencia entre las naciones y regiones del mundo.

La globalización, con la consiguiente tendencia hacia la integración de bloques económicos regionales, está contribuyendo a debilitar muchos de los obstáculos que en otras épocas se interponían al movimiento de personas a través de las fronteras internacionales. Estos cambios no sólo facilitan los desplazamientos por medios eficientes y de bajo costo, sino que también han propiciado un acceso sin precedentes a la información sobre otros países, al tiempo que permiten a los migrantes mantener contacto regular con sus familias en las comunidades de origen. 

Hagamos de nuestro país una entidad competitiva y productiva, proponer un cambio en la política exterior pero sobre todo tratar de invertir más para solucionar el grave problema de la migración.

 

[1] Hobbes, T., “Leviatán”. FCE, México, 1982, Cáp. XIII, p. 102

[2] Velásquez Flores, Rafael, “Características Contemporáneas de la Política Exterior en México”. Documento localizado en la siguiente dirección en Internet: http://dzibanche.biblos.uqroo.mx/cursos_linea/rafael_velazquez/Articulo01.htm.

[3] Hernández-Vela Salgado, Edmundo, Diccionario de Política Internacional, Tomo II, Letras J–Z, 6ª Edición, Editorial Porrúa. México, 2002, pág. 935.



*Estudiante del 9o semestre de la Licenciatura en Derecho, en el Campus Universitario Siglo XXI, México.